Trauma perinatal y violencia obstétrica
El trauma perinatal puede aparecer cuando alguna experiencia relacionada con el embarazo, el parto, el posparto o la atención sanitaria se vive como abrumadora, amenazante o desbordante. A veces ocurre tras situaciones claramente difíciles; otras, incluso cuando “todo salió bien” desde el punto de vista médico, pero la vivencia emocional fue muy impactante.
Muchas mujeres se sienten confundidas o culpables por cómo se sienten después. Sin embargo, el malestar no se mide por lo que ocurrió desde fuera, sino por cómo lo vivieron tu cuerpo y tu mente. Con el acompañamiento adecuado, es posible comprender lo que te pasa y avanzar hacia una mayor calma y sensación de seguridad.
¿Qué es el trauma perinatal y cómo puede manifestarse?
El trauma perinatal puede estar vinculado a partos difíciles, emergencias médicas o intervenciones inesperadas. Sin embargo, también puede aparecer en situaciones que, desde el punto de vista médico, se desarrollaron correctamente, pero en las que la mujer no recibió el acompañamiento o el trato que necesitaba en ese momento, pudiendo sentirse asustada, sin control o insuficientemente sostenida.
Algunas señales frecuentes son:
- Recuerdos intrusivos o imágenes que aparecen sin querer.
- Evitación de hablar o pensar en lo ocurrido.
- Ansiedad intensa, hipervigilancia o sensación de alerta constante.
- Malestar al acudir a revisiones médicas o al pensar en un nuevo embarazo.
- Sensación persistente de desconexión, tristeza o bloqueo emocional.
Estas respuestas no son una debilidad: son la forma en que el sistema nervioso intenta procesar una experiencia que fue demasiado intensa en ese momento.
Violencia obstétrica: cuando la atención deja huella
La violencia obstétrica incluye prácticas, palabras o actitudes en la atención al embarazo, parto o posparto que se viven como invasivas, deshumanizadas, poco respetuosas o sin consentimiento informado.
A veces cuesta ponerle nombre a lo ocurrido, y muchas mujeres dudan de si “tienen derecho” a sentirse así. Pero si te sentiste ignorada, presionada, infantilizada, no escuchada o se realizaron intervenciones sin una adecuada información y consentimiento, es comprensible que haya quedado un impacto emocional.
Nombrar la experiencia y poder elaborarla en un espacio seguro suele ser un paso profundamente reparador. Tu vivencia importa y merece ser atendida con respeto.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Puede ser recomendable buscar acompañamiento en psicología perinatal si:
Sientes malestar intenso al recordar el embarazo, el parto o la atención recibida.
Aparecen recuerdos intrusivos, ansiedad, pesadillas o evitación relacionada con la experiencia.
Notas miedo persistente a revisiones médicas, al parto o a un nuevo embarazo.
Te sientes enfadada, culpable, desconectada o con la sensación de que “algo no está bien” desde lo ocurrido.
Pedir ayuda no significa que estés exagerando ni que estés siendo débil. Significa que tu sistema emocional necesita apoyo
para procesar una experiencia que fue muy intensa.
Si sientes que algo de lo vivido sigue pesando dentro de ti, no tienes que sostenerlo sola.
Estaré encantada de acompañarte con respeto, cuidado y a tu propio ritmo.
Dudas frecuentes

Todo el mundo dice que mi parto fue bien, pero yo me siento muy mal, ¿por qué?
Es una situación relativamente frecuente. El resultado médico y la vivencia emocional no siempre coinciden. Puedes haber tenido un bebé sano y, aun así, haber vivido el proceso con miedo, sensación de pérdida de control o soledad. Tu malestar es válido. El trauma no depende solo de lo que ocurrió, sino de cómo lo viviste y de los recursos de apoyo que tuviste en ese momento.

No sé si lo que viví fue violencia obstétrica
Muchas mujeres tienen esta duda. Más allá de las etiquetas, una pregunta útil es: ¿cómo te sentiste durante la atención? Si hubo falta de información, de consentimiento, trato poco respetuoso o sensación de no haber sido escuchada, es comprensible que la experiencia haya dejado huella. Poner palabras a lo ocurrido en un espacio profesional puede ayudarte a ordenar lo vivido y a validar tu experiencia.

Me da miedo volver a quedarme embarazada
Después de una experiencia difícil, el cuerpo intenta protegerse evitando aquello que relaciona con peligro. Por eso, el miedo a un nuevo embarazo, al parto o incluso a las revisiones médicas es muy frecuente. Trabajar estos miedos de forma gradual y acompañada puede ayudarte a recuperar sensación de seguridad y a tomar decisiones desde un lugar más tranquilo.

Desde el parto tengo mucha ansiedad o recuerdos que aparecen sin querer
Los recuerdos intrusivos, la ansiedad intensa o la hipervigilancia son respuestas frecuentes tras una experiencia perinatal vivida como traumática. No significan que estés perdiendo el control ni que vaya a ser así para siempre. Con acompañamiento especializado en trauma perinatal es posible reprocesar la experiencia y reducir significativamente estos síntomas.
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